Alicante se asienta sobre una cuenca sedimentaria que combina depósitos aluviales del río Monnegre con formaciones margosas del Mioceno. Con una altitud media de 15 m sobre el nivel del mar, la ciudad tiene un historial sísmico relevante: el terremoto de 1829 en Torrevieja alcanzó intensidad IX-X en la escala MSK. Por eso, el diseño de aislación sísmica de base cobra especial relevancia en proyectos de hospitales, centros de datos y edificios públicos. Antes de definir el sistema aislador realizamos una microzonificación sísmica para identificar las frecuencias dominantes del terreno, y complementamos con [ensayos MASW](/masw-vs30/) para obtener el perfil de Vs30. Sin ese conocimiento de base, cualquier cálculo dinámico parte de hipótesis incorrectas.

En Alicante, la variabilidad del sustrato rocoso puede cambiar la amplificación sísmica hasta un 40% entre dos solares vecinos.