Durante la excavación para un edificio de diez plantas en la avenida de la Constitución, el equipo se encontró con un horizonte de limos arcillosos que no se había identificado en el reconocimiento visual preliminar. La fracción fina, combinada con la heterogeneidad típica de los depósitos aluviales del Vinalopó, obligó a recurrir a un estudio de mecánica de suelos completo. En ese punto, el análisis granulométrico en Alicante con tamices e hidrómetro resultó determinante para clasificar el material según el Sistema Unificado y prever su comportamiento frente a la compactación. Sin esa separación precisa entre arenas, limos y arcillas, la estimación de la capacidad portante habría sido poco fiable.

Sin la curva granulométrica completa, cualquier cálculo de compactación o permeabilidad en Alicante se apoya en suposiciones que pueden costar caras.