El desarrollo de Alicante hacia el norte, con urbanizaciones en zonas de ladera como la Serra Grossa o el Cabo de las Huertas, ha puesto presión sobre terrenos originalmente conformados por abanicos aluviales y depósitos coluviales. Estos materiales, con frecuencia limo-arcillosos, presentan baja cohesión superficial y alta susceptibilidad a la erosión hídrica concentrada. Un análisis de erosión de suelos en Alicante permite cuantificar la pérdida de material superficial bajo distintos escenarios de lluvia, anticipando cárcavas y pérdida de soporte en cimentaciones. El equipo técnico aplica la ecuación RUSLE adaptada a condiciones mediterráneas, combinando parcelas de escorrentía con simulación de lluvia. Antes de cualquier movimiento de tierras conviene evaluar la estabilización de taludes con cobertura vegetal, y verificar si el perfil requiere suelos orgánicos para rehabilitación de la capa vegetal perdida.

La pérdida de suelo superficial por erosión hídrica en Alicante puede alcanzar 15 t/ha/año en laderas sin cobertura vegetal, duplicando el límite tolerable para suelos mediterráneos.