Cuando el equipo de laboratorio ajusta el molde Proctor de 101,6 mm de diámetro sobre la mesa de compactación, sabemos que el terreno de Alicante va a dictar las pautas. En la Vega Baja, por ejemplo, los limos arcillosos requieren un apisonado controlado con el martillo de 2,5 kg para el ensayo normal, mientras que en las zonas más arenosas del litoral, como San Juan, aplicamos el modificado con el martillo de 4,5 kg y 56 golpes por capa. Cada ensayo Proctor en Alicante nos permite fijar la humedad óptima y la densidad máxima que después verificamos en obra mediante un densidad cono de arena para garantizar que el relleno compactado cumple el grado de compactación exigido en el pliego de condiciones.

En Alicante, un ensayo Proctor mal ejecutado puede significar 5 cm de asiento diferencial en un terraplén de la A-70. La energía de compactación debe replicar la del equipo real de obra.