En Alicante, la combinación de suelos margosos del Cretácico y depósitos aluviales del Vinalopó hace que el diseño de terraplenes viales requiera un control muy fino de la humedad de compactación. Hemos visto cómo un terraplén bien ejecutado sobre la Vega Baja se comporta radicalmente distinto a uno sobre los suelos arcillosos del norte de la provincia. Por eso, antes de definir las tongadas y el equipo de compactación, realizamos una campaña de reconocimiento con calicatas exploratorias para identificar horizontes expansivos y determinar la capacidad de soporte del cimiento del terraplén.

En Alicante, un terraplén mal compactado sobre suelos expansivos puede generar asientos diferenciales superiores a 5 cm en tres años.