En la huerta de Alicante, al excavar para un nuevo residencial junto a la Acequia Mayor, nos encontramos con un nivel freático alto y una capa de suelo orgánico oscuro de más de tres metros de espesor. El equipo de mecánica de suelos recomendó entonces un muestreo inalterado para evaluar la compresibilidad del depósito. Sin ese diagnóstico, cualquier cimentación superficial habría quedado expuesta a asientos diferenciales imprevisibles en un terreno con materia orgánica en descomposición activa.

El contenido orgánico en el suelo de Alicante puede superar el 15 % en áreas de antiguo regadío, lo que triplica los asientos respecto a una arcilla normal.