Los suelos de Alicante combinan depósitos aluviales del río Monnegre con calizas del Cretácico que presentan cavidades kársticas. Esta heterogeneidad exige un diseño de inyecciones (grouting) preciso para rellenar huecos y reducir la permeabilidad. Antes de inyectar, es clave conocer la estructura del terreno mediante una tomografía sísmica que detecte oquedades, o un ensayo de permeabilidad Lefranc para calcular la absorción. Sin esos datos, el volumen de lechada se estima a ciegas y el sellado queda incompleto. El diseño de inyecciones (grouting) en Alicante requiere ajustar la relación agua/cemento según la fisuración de la roca: mezclas más fluidas para grietas finas y suspensiones espesas para cavernas. Cada inyección se planifica con presiones controladas para no fracturar el macizo.

Sin un diseño de inyecciones basado en parámetros de permeabilidad y fisuración, el sellado queda incompleto y las filtraciones reaparecen en meses.