La costa mediterránea de Alicante alterna margas terciarias con depósitos aluviales y coluviones cuaternarios. Esta heterogeneidad, sumada a la actividad sísmica regional, hace que la tomografía sísmica de refracción/reflexión sea la técnica más fiable para caracterizar el subsuelo sin perforaciones. Generamos perfiles de velocidad de ondas P y S de hasta 40 m de profundidad, esenciales para clasificar el terreno según la norma NCSE-02. Antes de diseñar la cimentación, conviene complementar estos datos con un estudio de mecánica de suelos para correlacionar los valores geofísicos con parámetros resistentes.

En Alicante, las velocidades de onda de corte oscilan entre 180 y 350 m/s en los primeros 10 metros, clasificando el suelo como tipo C/D según NEHRP.