En Alicante, con su relieve montañoso y suelos margo-arcillosos del Mioceno, el cálculo del factor de seguridad (FS) no puede basarse en tablas genéricas. Cada ladera urbana, cada terraplén de la A-70 o cada vaciado en la zona del Castillo requiere un análisis específico. Muchas veces vemos que se asume un FS mínimo de 1.5 sin considerar las condiciones reales de saturación o la presencia de niveles freáticos estacionales. Un FS mal estimado lleva a sobredimensionar estructuras o, peor aún, a aceptar riesgos inaceptables. Por eso, antes de cualquier movimiento de tierras, conviene integrar el cálculo de estabilidad con un estudio de mecánica de suelos que defina los parámetros resistentes reales del terreno alicantino.

Un FS de 1.5 en suelos secos puede bajar a 1.05 tras una lluvia torrencial. No calcules solo en verano.