El crecimiento urbano de Alicante sobre la llanura aluvial del Vinalopó y las terrazas marinas del Postiguet ha modificado la respuesta mecánica de los depósitos cuaternarios. Desde los años sesenta, la edificación en altura en el Ensanche y la prolongación hacia San Juan exigió conocer la resistencia al corte de los limos arcillosos y arenas cementadas que dominan el subsuelo. El ensayo triaxial se convirtió entonces en la herramienta principal para definir la envolvente de falla y los parámetros drenados o no drenados del terreno. Combinado con un estudio de mecánica de suelos completo y la clasificación de suelos por Atterberg, permite al ingeniero proyectar cimentaciones seguras en un entorno donde las variaciones laterales de facies son frecuentes.

Con tres probetas ensayadas a distintas presiones de confinamiento se obtiene la envolvente de Mohr-Coulomb que gobierna la rotura del macizo.