Entre la zona norte de Alicante, con sus suelos margosos y calizos, y el litoral sur, donde dominan los depósitos aluviales, las condiciones para que se generen flujos de detritos son muy distintas. En las cuencas vertientes de la Serra Grossa o el Benacantil, las pendientes pronunciadas y la escasa cobertura vegetal favorecen la concentración de escorrentía después de lluvias torrenciales. Por eso, antes de urbanizar en esas laderas, conviene realizar un estudio de mecánica de suelos para caracterizar la fracción fina que puede movilizarse, y complementar con un ensayo SPT en los depósitos de fondo de valle para conocer la compacidad del material acumulado.

Un análisis de flujos de detritos bien hecho distingue entre avenida rápida con carga sólida y movimiento de ladera lento, dos fenómenos que a menudo se confunden en el terreno.