El clima semiárido de Alicante, con lluvias torrenciales concentradas en otoño, genera cambios bruscos de humedad en los suelos margosos y arcillosos que cubren gran parte de la provincia. Esta variación estacional es uno de los principales desencadenantes de inestabilidad en laderas y desmontes. Para prevenir colapsos, nuestro laboratorio aplica un análisis de falla de taludes basado en modelos de equilibrio límite, calibrados con ensayos de corte directo y triaxiales. En zonas como la Serra Grossa o el Barranco de las Ovejas, la combinación de estratos arcillosos expansivos y pendientes superiores al 30% exige un estudio detallado de superficies potenciales de rotura. Trabajamos con perfiles geotécnicos reales, no con suposiciones.

La rotura de un talud en Alicante suele activarse tras episodios de lluvia intensa que saturan el frente arcilloso en menos de 48 horas.