El clima semiárido de Alicante, con precipitaciones concentradas en pocos días al año, genera ciclos de humectación y secado que alteran drásticamente el comportamiento de los suelos arcillosos. En nuestra experiencia, una arcilla que en verano parece firme puede expandirse hasta un 8% al saturarse tras una lluvia torrencial. Por eso, la determinación de los límites de Atterberg en Alicante es un paso obligado antes de cualquier cimentación superficial. Sin estos valores, el cálculo de la capacidad portante se convierte en una conjetura peligrosa, sobre todo en zonas como el Campello o San Juan donde abundan las margas y arcillas expansivas. El ensayo se complementa con una granulometría por tamizado para clasificar el suelo completo.

Un índice de plasticidad superior a 35 en Alicante indica arcillas muy expansivas que exigen tratamiento previo a la cimentación.